LA PRINCESA DE NEROLA

19 Jul, 2025 | Sin categoría

La noble Francesa Marie-Anne de la Trémoille (1642-1722), duquesa de Bracciano y princesa de Nerola —de cuyo nombre proviene el evocador “neroli”— sentía una profunda predilección por el delicado aroma de las flores de azahar. Fue ella quien, cautivada por su fragancia, introdujo por primera vez la refinada esencia destilada para perfumar cada rincón de su vida: desde sus guantes y sus baños, hasta sus vestidos y los salones de su palacio. Su exquisito gusto y su influencia en la alta sociedad hicieron que el neroli se convirtiera en una fragancia admirada y deseada en todo el mundo.

El origen del neroli en España se remonta a una historia que entrelaza culturas y aromas. Fue en el siglo X cuando los árabes, maestros del arte botánico y alquímico, introdujeron el naranjo amargo en la península ibérica, una especie originaria del Himalaya. Bajo el cálido sol del Mediterráneo, este árbol encontró un hogar fértil, especialmente en tierras andaluzas, donde floreció con esplendor, dando lugar a paisajes perfumados, especialmente en Sevilla.

Los árabes, profundos conocedores de la destilación, extraían de sus delicadas flores una esencia celestial: el agua de azahar. Esta fragancia no solo embriagaba los sentidos, sino que también se utilizaba como remedio natural y como ingrediente en refinadas preparaciones cosméticas y culinarias.

Como dato curioso en la historia de los naranjos en el sentido del olfato, Luis XIV, conocido como el Rey Sol, tenía una fascinación especial por los naranjos, a los que consideraba símbolos de lujo y refinamiento. Durante el invierno, estos árboles eran cuidadosamente trasladados en enormes macetas al interior del Palacio de Versalles para protegerlos del frío. El proceso de moverlos no era cualquier tarea: se convertía en un verdadero espectáculo que dejaba en claro la opulencia y el poder del monarca.